Festival Internacional de Ballet de La Habana : el legado de Alicia Alonso

Alicia Alonso es una leyenda viva. Nadie lo duda. A los 95 años a punto de cumplir, la prima ballerina assoluta cubana es un referente de la danza mundial y la figura cimera del ballet clásico en el ámbito iberoamericano. Creadora junto a Fernando y Alberto Alonso de la Escuela Cubana de ballet, la sexta que sentó cátedra a nivel internacional; fundadora del American Ballet Theatre de Estados Unidos y directora del Ballet Nacional de Cuba, Alicia ha hecho realidad el sueño de toda bailarina: ser reconocida, querida y aclamada en los cuatros costados del planeta.

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Alicia nunca ha perdido la pasión por el ballet. Cuando su vista se apagó entrenó sus oídos junto a su cuerpo; cuando sus piernas no fueron lo suficientemente fuertes para girar en puntas, continuó bailando con sus manos; cuando su salud no le ha permitido subir a un escenario se ha sentado en un palco para sentir, escuchar y vivir esa combinación de las artes de la danza, la poesía, la música y la pintura que es el ballet.

Estrenos, galas, giras por el mundo, Alicia no pierde su vitalidad y como buena directora siempre está junto a su compañía, el Ballet Nacional de Cuba, desde que ella misma lo fundara en 1948.

Sin embargo, más allá de las presentaciones del Ballet Nacional dentro y fuera de Cuba, un evento en especial nos hace constatar el inmenso legado de esta bailarina que marcó una época y un tiempo signado por el movimiento en esta pequeña isla del Caribe: el Festival Internacional de Ballet de La Habana.

Fundado en 1960 por Alonso y con carácter no competitivo, este evento es uno de los más prestigiosos y antiguos de cuantos se celebran a escala mundial. Desde su creación, hace más de cinco décadas, su objetivo continúa siendo el mismo: reunir la danza toda, como protagonista, más allá de tendencias y estilos contemporáneos y tradicionales.

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Diecisiete países del mundo entero reunidos

Cada dos años, la capital cubana acoge el Festival, que se ha consolidado como uno de los más trascendentales de la cultura nacional y del quehacer danzario internacional.

Su 25 edición acaba de finalizar con el mérito de volver a congregar en esta parte del Caribe a prestigiosas figuras de la danza mundial, al tiempo que ha mostrado a las personalidades visitantes y al público el desarrollo alcanzado por la Escuela cubana de Ballet. Esta ocasión, además, el evento —celebrado del 28 de octubre al 6 de noviembre— tuvo el agregado de sumar a su nombre el de su presidenta y principal inspiradora: Alicia Alonso.

La celebración en esta época del año se realiza de manera habitual para conmemorar dos aniversarios: 28 de octubre, fecha de creación del Ballet Nacional de Cuba; y el 2 de noviembre, día en que Alicia estrenó Giselle en el ya lejano 1943.

Destacados bailarines, coreógrafos, maîtres, profesores, especialistas y personalidades de 17 países de América Latina, Europa, Asia, Estados Unidos y el Caribe se dieron cita en La Habana para regalar diversas tendencias del arte danzario.

De manera especial, regresó a Cuba luego de 75 años la Martha Graham Dance Company. El elenco estadounidense trajo a su reencuentro con el público cubano un variado programa que incluyó piezas clásicas de la propia Graham, como Dark Meddow Suite, Diversion of Angels y Errand into the maze, y piezas de nuevos coreógrafos como Lamentation Variations, sobre el solo Lamentation de la Graham, y Woodland.

De vuelta al Festival también estuvieron la primera bailarina puertorriqueña Laura Valentín quien ya había sido invitada al Festival de 2014; la Primera figura del Washington Ballet, Brooklyn Mack; y la uruguaya María Ricetto del Ballet Nacional de Uruguay (SODRE).

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Obras muy numerosas

Mientras, compañías como Dance Americana y Ballet West de Estados Unidos; Les Grands Ballets Canadiens; Buenos Aires Ballet de Argentina; el Ballet Nacional de Mongolia; y Universal Ballet de Corea del Sur debutaron en el Festival con gran acogida de audiencia.

Personalidades del mundo de la danza como Aurélie Dupont, directora del Ballet de la Ópera de París; el bailarín francés Hervé Moreau; la rusa María Kochetkova, Primera bailarina del American Ballet Theatre y del Ballet de San Francisco; y el español Joaquín de Luz, entre otras, también prestigiaron este encuentro.

Un nutrido programa que transitó por obras clásicas, modernas, contemporáneas, vanguardias, y ballet español subió a los escenarios del Teatro Nacional (con sus dos salas Avellaneda y Covarrubias), el Teatro Mella y el Gran Teatro de La Habana Alicia Alonso.

De esa manera, el público volvió a disfrutar de coreografías claves en la historia del ballet como El Lago de los Cisnes, Giselle, Don Quijote, La fille mal gardée, La bella durmiente del bosque; de estrenos mundiales como Oscurio de la coreógrafa belga-colombiana Anabel López Ochoa y de más de treinta estrenos en Cuba.

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La Habana, capital del ballet desde hace 56 años

A la par, varias actividades colaterales a las presentaciones de danza tuvieron lugar con el afán de ofrecer una amplia panorámica artística y cultural cubana. Durante diez días, el Festival programó exposiciones fotográficas de artistas nacionales y extranjeros; de artes plásticas, cancelaciones filatélicas y presentaciones de nuevos textos sobre la danza.

El 25to. Festival Internacional de Ballet de La Habana Alicia Alonso dejó grabada otra hermosa imagen donde la danza volvió a marcar, con su ritmo, un tiempo. El don aglutinador de Alicia Alonso y el apoyo de los organismos culturales del Estado cubano han hecho posible que el Festival se haya convertido en una cita que reúne a lo mejor de la danza mundial y que a su encuentro vengan personalidades, empresarios, coreógrafos, pedagogos, diseñadores, solistas y compositores musicales, observadores, críticos, periodistas de todo el orbe y turistas.

Cada dos años, La Habana se convierte en la capital universal del ballet con la figura inspiradora de Alicia Alonso. Baste decir que en estos 56 años, el Festival ha sido escenario de 77 compañías extranjeras de 61 países; y ha sido testigo del estreno de 1018 obras (245 de ellas con carácter mundial).

No cabe duda, el Festival es también el inmenso legado de Alicia Alonso hacia el presente y el futuro.

Las cortinas de la danza en La Habana volverán a descorrerse en el 2018.