Jérôme Jean-Charles: un escultor del movimiento “activ’art”

Sus obras instaladas en espacios públicos en Guadalupe son sin duda más famosas que él. Jérôme Jean-Charles es un joven escultor discreto que también utiliza su arte para interpelar a la población sobre los problemas de la sociedad moderna. Por su voluntad de democratizar el arte, no duda en hacer participar a los ciudadanos en la realización de sus obras.

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Jérôme Jean-Charles acaba de participar por cuarta vez en la Pool Art Fair Guadalupe. Una de sus creaciones de madera – Le Jeune Homme à la Rose (El Joven con la Rosa), con su mirada pícara, fue la mascota de esta feria internacional del arte contemporáneo. Tanto los adultos como los niños no podían pasar de largo el stand del artista sin parar y admirar esta magnífica obra que suscita una gran simpatía. Dado el gran éxito de “Le Jeune Homme à la Rose” entre los aficionados al arte, el artista piensa hoy en hacer varios modelos de este personaje pero serán piezas únicas.

Jérôme Jean-Charles habría podido ejercer cualquier profesión “normal”, practicar cualquier otro arte, pero eligió una disciplina que no está muy desarrollada en Guadalupe: la escultura. En efecto, la isla tiene menos de diez escultores.

“Al convertirme en un escultor, respondí a un llamado. Empecé con la artesanía artística en 2006. Para hacerlo, hay que tener destreza, saber domesticar la materia, la madera, la corteza… Seguramente este talento lo heredé de mi padre que era muy bueno con sus manos y que trabajaba como ajustador lo que exige una gran precisión. Luego, me di cuenta de que podía ir más allá. El momento decisivo ocurrió cuando, en 2009 (el año de los eventos sociales en Guadalupe), conocí a un colectivo de artistas – Awtis 4 Chimen – entonces yo tenía una nueva mirada, una reflexión artística y estética más detenida sobre mi trabajo,” dice.

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Un defensor del desarrollo sostenible

Al unirse al colectivo “Awtis Chimen 4” que estaba integrado por 22 artistas (artistas visuales, pintores, videógrafos, fotógrafos, escultores, grabadores, herreros de arte, etc.), Jérôme Jean-Charles no sólo encontró su propio camino sino también se afirmó más. En 2009, él y sus amigos se instalaron en el Pabellón L’Herminier construido en 1873 y situado en la esquina de la calle Sadi Carnot y la calle Jean Jaurès en Pointe-à-Pitre ; en el siglo 20, el edificio se convirtió en el Museo L’Herminier luego fue abandonado.

Esta ocupación ilegal artística (la primera de este tipo en Guadalupe) dio vida a este hermoso edificio declarado Monumento Histórico desde 2008 y a esta área de la ciudad. Después de un año de trabajo, el colectivo “Awtis 4 Chimen” organizó una gran exposición titulada “Cheminement”, donde cada artista presentó sus obras al público. “Habíamos ocupado ilegalmente este sitio para mostrarles a los responsables que no había un lugar de expresión artística de este tipo en Guadalupe. El edificio había sido declarado Monumento Histórico, entonces respetamos el lugar. Como consecuencia de esta acción el Museo Schoelcher de Pointe-à-Pitre creó “Carte Blanche” para permitir a los artistas exponer en sus locales, una manera de mezclar las obras de este museo con el arte contemporáneo “, dice.

Gracias a este cambio de orientación profesional, Jérôme Jean-Charles que ahora es un artista-escultor trabaja – además de la madera – la materia sintética (la resina, el PVC etc.). Por su voluntad de participar activamente en el desarrollo sostenible, también recolecta materiales como plástico, metal, madera que las carpinterías eliminan o paletas.

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Para valorar el mundo de los sordos

Por otra parte, para crear sus obras en su estudio situado en Belle Plaine en la ciudad de Les Abymes, el escultor es muy atento a su entorno, abre sus sentidos, sigue la actualidad de su isla y del resto del mundo. “También me inspiro en personas que me encuentro, en su vida, en sus sentimientos. La creatividad está estrechamente vinculada con las emociones (…) Yo trabajo todo el día en mi estudio, pero cuando soy productivo, puedo estar allí a las 9 de la noche. Sin embargo, planeo la utilización de las máquinas durante el día para no molestar a los vecinos por la noche”, dice.

A pesar de su corta carrera, Jérôme Jean-Charles ya presentó sus obras en lugares prestigiosos fuera de Guadalupe. En efecto, en 2011, participó en una exposición y venta para contribuir a la lucha contra el cáncer en el Auditorium Rainier III en Mónaco, organizada por la asociación caritativa GemlucArt. El año siguiente, con la galería “Odyssée” de Pointe-à-Pitre, dirigida por Sylvie Adelaïde, regresó a Mónaco para mostrar su trabajo en Art Monaco, que es una de las más importantes ferias internacionales de arte contemporáneo de la Costa Azul.

El artista también propone sus proyectos a las colectividades, las asociaciones. Acaba de presentar “Ma Sourde Oreille” (Mis oídos Sordos) a la Asociación SERAC (Sourds Entendants Recherche Action Communication). Pronto, creará una obra monumental que se instalará en la rotonda del RSMA en La Jaille en la ciudad de Baie-Mahault. “Este proyecto tiene la finalidad de mejorar el mundo de los sordos. Los adultos de esta asociación participarán en la elaboración y la instalación de la estructura”, asegura.

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Ciudadanos actores y respetuosos

Este enfoque de involucrar a otras personas en sus proyectos artísticos es muy importante para el escultor. Lo puso en práctica durante la reciente operación de embellecimiento de la ciudad realizada por la asociación “Pli Bèl Lari”, en la que creó una obra de arte en la ubicación de una casa desaparecida en un incendio en la calle Dugommier en Pointe-à-Pitre. “Los niños del barrio no vandalizaron la obra, la respetaron”, constata.

Además, del 9 de mayo al 3 de junio, la ciudad de Sainte-Anne acogió al artista Jérôme Jean-Charles en una residencia para la concretización del proyecto titulado “El Néctar del Amor”. Entonces ocupó un gran local del centro cultural municipal y, por primera vez, tuvo que crear fuera de su estudio. “Tuve que apropiarme del lugar, pero yo tenía un desafío : restituir la obra a tiempo. Esta experiencia fue para mí muy enriquecedora. Varios servicios municipales, en particular los servicios técnicos, se involucraron en el proyecto y eso, incluso fuera del horario de trabajo. Los funcionarios municipales no fueron ejecutantes sino verdaderos actores. De hecho, todo el mundo estaba en el mismo nivel. La participación de los residentes de la ciudad en la creación de una obra de arte desarrolla la autoestima, saben que esta obra también les pertenece y tendrán ganas de ocuparse de ella (…) También me gustó mucho la participación en el proyecto de un centenar de niños de las escuelas de Sainte-Anne con vistas a su educación artística, dice el artista.

Según un crítico de arte, las obras al aire libre de Jérôme Jean-Charles no se clasifican en el movimiento del “arte callejero” que sería más bien decorativo pero en un nuevo movimiento artístico denominado “activ’art.”

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Concienciar a la población con humor

Es cierto que el escultor no espera que se le solicite para mostrar en diferentes espacios de la ciudad (rotondas, carreteras de circunvalación, calles, fachadas de casas, etc.) instalaciones en que denuncia con humor los defectos de nuestra sociedad. La naturaleza militante de su acción no requiere necesariamente una autorización oficial de los ayuntamientos para instalar una obra en un lugar público. Además, es seguro que no obtendría ésta… Sin embargo, el artista dice que toma todas las precauciones necesarias antes de poner sus obras en un espacio público para no causar ningún accidente, ningún daño.

Así, muchos de nosotros vieron a estos consumidores con una cabeza de vaca empujando carritos de compras, este personaje femenino diciendo que no es “ni puta, ni sometida”, este alcalde llamado “Gens Foutre” con su banda tricolor y la cabeza en la fachada de un edificio u otro personaje hecho con un cubo de basura con la lengua fuera debido a la falta de agua corriente en algunos grifos en Guadalupe. Estos son sólo algunos ejemplos de las creaciones del escultor para sensibilizar a la población.

La carrera de Jérôme Jean-Charles suscitó vocaciones artísticas en su familia. “Ahora, mi cuñado hace hermosas lámparas con madera flotante, en cuanto a mi sobrina que pasa su bachillerato este año, se matriculó en una sección de artes aplicadas en Francia”, dice.

El joven escultor todavía tiene muchos proyectos pero dice : “siempre seguiré involucrando a los ciudadanos en la elaboración de mis obras munumentales. Este enfoque se ha vuelto esencial para mí.”