Cimémoriel: en honor a los difuntos que trabajaron para Guadalupe

Este jueves, 1 de noviembre (Fiesta de Todos los Santos), a las 4:00 de la tarde y en el cementerio de Pointe-à-Pitre, la asociación “Nou a Yo” había invitado a la población guadalupeña al 3er Cimémoriel, un evento cuyo objetivo es descubrir o conocer mejor a nuestros ilustres difuntos y sus obras. Se visitaron tumbas de personas importantes de la cultura y de la sociedad.

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Esta idea de destacar a las personas fallecidas que trabajaron para Guadalupe fue lanzada por Patrick Nériny (delegado general de “Nou a Yo”) quien se presenta como un defensor del patrimonio local. Este año, fue la tercera edición de este evento que tuvo lugar durante el período del Día de Todos los Santos. Hay que saber que en Guadalupe esta fiesta religiosa no celebra sólo a los santos; en efecto, tradicionalmente ese día los guadalupeños van a los cementerios para adornar con flores las tumbas, encender velas y pasar tiempo con los difuntos de sus familias etc; el 2 de noviembre (Día de los difuntos), aquellos que lo quieren también pueden visitar a sus muertos…

El Cimémoriel 2018 se incluyó en el calendario de eventos de “Nou a Yo” (Nosotros a los demás) que se creó en 2017 y está presidida por Servais Vilovar. “Creamos la asociación “Nou a Yo” después del huracán María y nuestro principal objetivo era ayudar a las víctimas, especialmente a quienes, en Guadalupe, habían perdido su tejado gracias al trabajo voluntario de un grupo de empresarios”, dijo.

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Moïse Benjamin también conocido como “Benzo”, el invitado de honor del 3er Cimémoriel

Los participantes en este homenaje original tuvieron que reunirse en la entrada principal del cementerio. Se visitarían varias tumbas esa tarde, en particular la de Aimée Adeline, Méry Elisé, Marcel Mavounzy y Manuella Pioche. Varias personas aceptaron esta invitación : Moïse Benjamin, alias “Benzo” (cuentista, profesor de criollo, comediante, escritor, saxofonista y líder del grupo “Kasika”), que también fue el invitado de honor del Cimémoriel 2018; Rony Théophile (cantante, bailarín y presidente de la asociación “Les Cuisinières de la Guadeloupe”); Alvin Belrain (el joven presidente de “Adeline et Ballet Brisquante”), acompañado por algunas magníficas bailarinas y miembros de esta asociación cultural; Jocelyn Mavounzy (hijo de Marcel Mavounzy); Marie Mavounzy (hija de Robert Mavounzy); José Gatibelza (nieto de Robert Mavounzy); Julienne Gob (responsable de comunicación de la asociación “Restan-la”, conocida en el carnaval local) etc.

Luego, en un sol cálido, todo el mundo se dirigió en procesión (o casi) hacia el cementerio. Durante todo el evento, como un verdadero maestro de ceremonias, Patrick Nériny hará una breve presentación de cada difunto a los participantes y a los tres medios presentes (Canal 10, France-Antilles y Kariculture.net) y, aquellos que lo deseen, contarán testimonios y anécdotas …

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Aimée Adeline, la fundadora de “La Brisquante”

La primera tumba visitada fue la de Aimée Adeline (19 de diciembre de 1907-15 de agosto de 1977), más conocida como la Señora (o Man, en criollo) Adeline, la fundadora de la asociación “L’Entraide féminine”. Esta gran dama de la cultura que a menudo se recuerda durante el carnaval también participaba en los desfiles en los años 1970 con su compañía de danza llamada “La Brisquante” y algunos “tambouyé” (tocadores de ka) como Marcel Lollia apodado “Vélo”, Antoine Sopta y Artème Brabant. Antes, en los años 1950-1960, ella promovió nuestro traje criollo y nuestra música tradicional en Francia y en el extranjero. El 15 de agosto, “Nou a Yo” fijó una placa sobre la tumba de Aimée Adeline con esta frase: “Man Adeline fè gwo tanbou vwayagé” (Madame Adeline hizo viajar el tambor gordo).

Por nada en el mundo, los miembros de “La Brisquante” que aman a Man Adeline no se habrían perdido este homenaje en el cementario. Esas señoras se habían puesto sus vestidos criollos más bellos como si fueran a salir al escenario… Para terminar, todos cantaron para la Señora Adeline y Alvin Belrain puso una hermoso ramo de flores sobre su tumba.

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Méry Élisé, la inspiradora de la Maison Départementale de l’Enfance

Luego, la procesión se detuvo delante de la tumba de Méry Élisé donde ya había miembros de su familia, entre ellos una de sus hijas adoptivas. La obra social de esta personalidad de la isla es desconocida para los guadalupeños cuando es similar a la de la Madre Teresa (1910-1997).

En efecto, después del devastador ciclón en 1928 que causó la muerte de 1.200 personas y hizo daños considerables en la isla, el tráfico marítimo con Francia no se desarrollaba normalmente, no había medicina y las enfermedades mataban a los niños. Méry Élisé fue parte de este grupo de personas que decidieron reaccionar para ayudar a las familias más desfavorecidas. Se creó la asociación “La Goutte de lait” y, en la planta baja de la actual Subprefectura de Pointe-à-Pitre, se realizaron consultas gratuitas para niños de pecho y se distribuyó leche. En su casita, Méry Élisé da la bienvenida a muchos niños, luego se construirá una guardería infantil de madera en la Plaza Camilles Desmoulins gracias a la ayuda de generosos donantes. Para recaudar fondos, Méry Élisé organizará concursos y un suntuoso baile anual en el que participará la burguesía, pedirá dinero a los comerciantes e incluso venderá sus joyas para asegurar la vida diaria de estos niños. Por desgracia, debido a la falta de fondos, esta guardería cerrará. Méry Élisé también luchó por la creación de una Casa Departamental de la Infancia que existe, hoy, en Les Abymes.

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Marcel Mavounzy, el primer productor de la música local

Marcel Mavounzy (1919-2005) fue uno de los ilustros personajes que recibieron la visita de la procesión. No se olvidó a su hermano Robert Mavounzy (1917-1974) que está enterrado en el cementario de Saint-Ouen (Francia). Ambos nacieron en Colón, Panama, de padres guadalupeños: Robert era un famoso saxofonista que trabajó con grandes jazzmen franceses y estadounidenses, en cuanto a Marcel, era el primer productor y editor de música local en Guadalupe, una actividad que empezó en 1953.

Varios miembros de la familia estaban en el cementerio de Pointe-à-Pitre. Jocelyn, el hijo de Marcel, habló de la producción de discos y supimos que Henri Debs no siempre fue el gran productor de discos ya que trabajó para los Mavounzy como chófer. Patrick Nériny dijo que fue Marcel Mavounzy quien, primero, escribió en un disco la palabra “Gwo ka”: “antes, se decía “gwo tanbou” como lo vimos en la tumba de la Señora Adeline. Por haber escrito la palabra “gwo ka”, fue amenazado de excomunión por la Iglesia Católica, tuvo que dejar su isla, Guadalupe, para refugiarse en Francia”, dijo el miembro de la asociación “Nou a Yo”. “Robert Mavounzy también tuvo una brillante carrera de ingeniero en Dassault, (…)”, continuó Patrick Nériny. Marie, la hija de Robert, que trabajó en el negocio familiar, comenzó a cantar una canción muy rítmica frente a la tumba que los participantes cantaron a coro.

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Manuella Pioche, la cantante talentosa

El sol comenzaba a desaparecer cuando el cortejo llegó a la tumba de Marie-Emmanuelle Anastasie Pioche más conocida como Manuella Pioche (27 de marzo de 1932-3 de enero de 1970). La famosa artista que muchas veces se comparaba con Billie Holiday podía cantar con talento diversos tipos de ritmos (biguine, vals criollo, bolero, mazurka etc). En su carrera, ella formaba parte de varias orquestas por ejemplo la “Hot Swing Baby” con su hermano Benjamin que era un trompeta y “Esperanza”. Si hoy en día eso parece normal para una mujer integrar un grupo de músicos, en este tiempo, no era admitido entonces se criticó mucho a Manuella Pioche…

Sus cualidades de intérprete la condujeron a trabajar con todos los productores : Guy Anselme-Forestal (el que le dio el seudónimo de Manuella), Henri Debs, Raymond Célini y Henri Béville.

Más de cuarenta años después de su muerte, sus canciones como Bossi la”, “Bèl mori”, “Peut-être un jour”, “On bèl kostim’ kon sa”, “Limbé”, “Fleurs de mai”, “Moun aw sé moun aw”, “Une nuit à Port-Louis”, “Chat’ la” etc. que suenan muy bien y los vendedores de discos todavía las venden. Los participantes en el Cimémoriel se pusieron alrededor de la tumba de esta gran dama para cantar para ella.

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La necesidad de una mayor cobertura mediática, según Patrick Nériny

Al final de esta gira al cementerio de Pointe-à-Pitre, se pudo ver que el último hogar de estos cuatro personajes es muy sencillo.

Alrededor de las 6:00 de la tarde, los participantes regresaron a la entrada principal del cementerio donde Patrick Nériny, como un organizador perfecto, les sirvió varios jugos de frutas, mini bocadillos y mini bokits o pastel. La discusión entre los participantes para conocerse mejor continuó durante más de dos horas…

“Nou a Yo” tiene como objetivo hacer anual este evento sin embargo Patrick Nériny lamentó la ausencia de algunos medios locales porque más reportajes podrían incitar a la población interesarse por nuestros ancianos que construyeron nuestra isla, nuestra patrimonio….

Recordemos que en 2015, el Cimémoriel ya había honrado a Aimée Adeline y Manuella Pioche, pero también a Marcel Lollia “Vélo” en presencia de otro gran músico y cantante guadalupeño, Daniel Forestal, que falleció en 2016 a la edad de 83 años.

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El optimismo de Servais Vilovar, el presidente de “Nou a Yo”

Por su parte, Servais Vilovar hizo un balance bastante positivo de estos diferentes homenajes. “Pensé que esta tercera edición del Cimémoriel fue muy conmovedora. La luz está en las tumbas, luego está en los vivos; primero debemos iluminar a los muertos para que estemos iluminados (…) Yo no me preocupo por el futuro de este evento”, dijo. El presidente de la asociación “Nou a Yo” que fue director del Colegio Charles de Gaulle y director de la Liceo Gerty Archimède en Morne-à-l’Eau, conta mucho con la transmisión de conocimientos a generaciones más jóvenes. “Cuando tenía 30 años, vinieron buscarme para que formara parte de la Association départementale des intérêts guadeloupéens (ADIG), Raoul Nicolo la presidió, yo fui el secretario general y nunca dejé el mundo asociativo”, dijo. La Unité de recherches et d’actions de la Guadeloupe (UNIRAG), la Fédération des oeuvres laïques (FOLG), la Association départementale des pupilles de l’enseignement public (ADEPEP) y el Institut thérapeutique éducatif et pédagogique (ITEP) son algunas de las muchas asociaciones a las que Servais Vilovar contribuyó. Además, dijo Patrick Nériny: “¡no sé quien me envió este señor, probablemente fue Dios !”